En respuesta a la escasez de gas de cocción en Cuba, el país enfrenta una crisis energética más profunda que conduce a picos sin precedentes en la demanda de electricidad. El presidente Miguel Díaz-Canel se dirigió a la nación, destacando que el consumo de electricidad ha aumentado a más de 3.500 megavatios en ciertos momentos, superando con creces la capacidad de la isla de 1.935 megavatios. Este aumento es impulsado principalmente por un aumento de 200-250 megavatios en la demanda debido a la falta de combustible de cocción, como lo confirma el Ministro de Energía y Minas Vicente de O Levy.
El gobierno cubano ha hecho que la resolución de los problemas de generación de electricidad sea una prioridad, reconociendo los desafíos severos que enfrenta el estado socialista. A pesar de los esfuerzos para aliviar el crujido de combustible al inaugurar 13 parques solares y agregar 100 megavatios a la red, el aumento de la demanda ha superado las mejoras, lo que resulta en apagones en curso en todo el país.
Además, el ministro Levy expresó su preocupación por ciertos sectores de la economía, particularmente en La Habana, que no se adhieren a los planes de racionamiento de energía, exacerbando aún más la situación. La cuestión de larga data de los apagones en Cuba se ha atribuido a la infraestructura de envejecimiento y la escasez de combustible, y el gobierno apunta a los dedos a las sanciones financieras de los Estados Unidos como un factor significativo.
La crisis energética, junto con la escasez de alimentos, ha agitado el descontento entre la población cubana, lo que lleva a raras protestas públicas en un país donde se prohíbe la disidencia. A medida que Cuba lidia con los desafíos compuestos de la escasez y el racionamiento de electricidad, el gobierno se esfuerza por abordar la crisis y mitigar sus impactos en la vida cotidiana de sus ciudadanos.
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