Se informa que Turquía está presionando a Suecia para que extradite o expulse a presuntos separatistas kurdos con el fin de asegurar su apoyo a la adhesión de Suecia a la OTAN antes de la próxima cumbre de la alianza de seguridad. La vecina Finlandia se unió a la OTAN en abril de 2022, pero Turquía bloqueó el ingreso de Suecia, acusándola de proporcionar refugio a activistas políticos buscados por cargos de terrorismo. A pesar de levantar la prohibición de venta de armas a Turquía y modificar sus leyes antiterroristas como parte de un acuerdo para salir del estancamiento, Suecia aún no ha recibido la aprobación de Turquía para ingresar en la OTAN.
Según fuentes familiarizadas con el asunto, Turquía espera que Suecia reduzca las actividades de los grupos considerados terroristas por Turquía, incluido el Partido de los Trabajadores del Kurdistán (PKK) y las fuerzas kurdas afiliadas en Siria, así como Turquía alega que Gulen orquestó un intento de golpe en 2016.
Algunos expertos sugieren que el interés de Turquía en que Suecia se una a la OTAN deja espacio para una perspectiva positiva, pero que aún es necesario avanzar. “Debido al hecho de que Turquía tiene interés en que Suecia se una a la OTAN, creo que el camino está abierto para una expectativa positiva”, dijo Alper Coskun, exdiplomático turco y miembro principal de Carnegie Endowment for International Peace.
Las solicitudes de extradición a Suecia son manejadas por el poder judicial del país, y el gobierno no puede anular las decisiones tomadas por la Corte Suprema, que ya ha rechazado las apelaciones de Turquía por varios motivos, incluido el riesgo de persecución. A pesar de los repetidos llamamientos de los aliados de la OTAN para aprobar la oferta de Suecia a tiempo para la próxima cumbre, la ratificación de Turquía aún está pendiente. El canciller alemán, Olaf Scholz, hizo un llamado al presidente turco Erdogan para que "despeje el camino" para que Suecia se una a la OTAN, citando la calificación de Suecia para ser miembro y la importancia estratégica en el control del Mar Báltico y la región del Ártico, que sirven como puertas de entrada estratégicas para Rusia.
En conclusión, el desacuerdo en curso sobre presuntos separatistas kurdos en Suecia se presenta como un obstáculo potencial para la adhesión de Suecia a la OTAN. Si bien Suecia ha tomado medidas para apaciguar a Turquía, se necesitan más avances para asegurar la aprobación de Turquía. Mientras Finlandia asume su posición en la OTAN y Rusia sigue comprometida con su campaña militar en Ucrania, la membresía de Suecia en la OTAN podría desempeñar un papel importante en la remodelación de la dinámica del poder geopolítico en la región.


