Manifestación masiva en Madrid: la oposición española exige elecciones anticipadas en medio de un escándalo de corrupción.

08-06-2025
J. Groot
Manifestación masiva en Madrid: la oposición española exige elecciones anticipadas en medio de un escándalo de corrupción.
Alberto Núñez Feijoo, Madrid, 8 de junio.
Thomas Coex/AFP/Getty Images
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En un día abrasador bajo el sol candente de Madrid, miles de españoles inundaron la Plaza de España, no para asistir a un concierto ni a una fiesta, sino para pedir la dimisión de un Gobierno que, según ellos, ya no los representa. El Partido Popular, la principal fuerza conservadora de España, animó a la multitud con un mensaje único y contundente: ya basta.

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El aire se llenó de gritos de «¡Dimisión, dimisión!» mientras la gente ondeaba banderas españolas y carteles hechos a mano. Algunos se pintaron la cara de rojo y amarillo, otros vinieron con sus hijos en cochecitos. Muchos se quedaron en silencio, con los brazos cruzados y la mirada fija en el escenario, donde Alberto Núñez Feijóo, líder del PP, se dirigió a la multitud frustrada.

«Señor Sánchez, salga de su búnker», declaró sin tapujos. «Basta de mentiras. Basta de excusas. Convoque elecciones ya».

No se trataba de un mitin político más. Se percibía algo más profundo: la ira que llevaba mucho tiempo gestándose y que finalmente había estallado. El eslogan, contundente como un martillo: «Mafia o democracia». No era una metáfora.

¿La chispa que encendió este fuego? Una filtración explosiva de grabaciones de audio. En ellas, un antiguo miembro del Partido Socialista supuestamente aparece buscando trapos sucios, apuntando a la unidad policial que se atrevió a investigar a miembros del círculo íntimo del presidente Pedro Sánchez. Las acusaciones afectan a la esposa de Sánchez, a su hermano e incluso a un antiguo ministro. Para muchos, no se trataba tanto de un escándalo como de la confirmación de sospechas que llevaban mucho tiempo latentes.

El alcalde de Madrid, José Luis Martínez-Almeida, no se anduvo con rodeos. «La mafia ataca con más fuerza cuando se ve acorralada», dijo a la multitud. «Cuanto más desesperada está, más peligrosa se vuelve». Sus palabras resonaron con fuerza en el aire, seguidas de rugidos de aprobación de la multitud.

Feijóo no estaba solo en el escenario. A su lado se encontraban pesos pesados de la política de años pasados: los ex primeros ministros Mariano Rajoy y José María Aznar, cuya presencia confería al acto una solemnidad difícil de ignorar.

El Partido Popular afirma que asistieron más de 100 000 personas. Las autoridades dicen que fueron cerca de 50 000. En cualquier caso, el mensaje fue claro. Sin embargo, no todos los miembros de la derecha estaban de acuerdo. Vox, el partido de extrema derecha que a menudo se alinea con el PP en algunas cuestiones, se mantuvo al margen. Su líder, Santiago Abascal, había pedido medidas más audaces: romper los lazos con los socialistas, dijo. Convocar un voto de censura. Las manifestaciones no son suficientes.

Pero Feijóo tenía su estrategia, y la multitud del domingo sugirió que muchos la apoyaban.

La política en España siempre ha sido apasionada, a veces turbulenta. Pero lo que se vivió en Madrid fue más que un teatro político: fue un momento de malestar nacional. La gente no solo está enfadada. Está cansada. Cansada de la corrupción, cansada de las evasivas, cansada de ver cómo el futuro del país se ve afectado por los escándalos.

Queda por ver si Sánchez cederá ante la presión. Pero una cosa está clara: esto no va a desaparecer silenciosamente. Las calles han hablado, y no lo han hecho en voz baja.