El gobierno de Taiwán está considerando una nueva política para mantener sus plantas de energía nuclear en modo de espera en caso de emergencias. Esto significaría una reversión potencial de su decisión anterior de eliminar gradualmente la energía nuclear y sería la primera indicación de que es posible reiniciar las plantas si es necesario. Actualmente, Taiwán planea eliminar por completo su última planta atómica restante para 2025, en un esfuerzo por reducir su dependencia de los combustibles fósiles. Sin embargo, esta política va en contra de la tendencia mundial hacia el uso de la energía nuclear como una forma de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
La decisión de utilizar la energía nuclear como generación de respaldo sería difícil debido a los altos costos y medidas de seguridad requeridas. Sin embargo, el gobierno está bajo una presión cada vez mayor para encontrar fuentes alternativas de energía, ya que busca reducir el consumo de carbón y evitar la escasez de energía. Por lo tanto, la política de mantener los reactores nucleares en modo de espera solo se implementaría en casos de emergencias extremas, como bloqueos o desastres naturales. También tendría que ser seguro y recibir consenso entre los legisladores y el público.
Taiwán actualmente obtiene alrededor del 11% de su energía de la energía nuclear, según la empresa estatal Taiwan Power Co. Tiene dos reactores operativos que datan de la década de 1980 y cuya parada está prevista para 2022 y 2025. La nueva estrategia propuesta por Taiwán representaría un cambio significativo en su política hacia la energía nuclear y permitiría al país mantener un nivel de seguridad energética frente a posibles emergencias. No obstante, sería necesario lograr un acuerdo generalizado y una planificación cuidadosa antes de poder implementar tal política.


