La reunión anual del máximo consejo asesor del Fondo Monetario Internacional (FMI) terminó con una falta de consenso, destacando una vez más los desafíos que plantea la guerra de Rusia en Ucrania. En lugar de un comunicado, la junta publicó un resumen del presidente, ya que los representantes de sus 190 países miembros no pudieron ponerse de acuerdo sobre una declaración conjunta. Mientras tanto, el panel del FMI, oficialmente conocido como Comité Monetario y Financiero Internacional, acordó actualizar sus porcentajes de voto en el futuro para reflejar mejor la fortaleza económica de sus miembros. Sin embargo, esta decisión ha puesto a Estados Unidos en desacuerdo con China y otras economías emergentes, que buscan mayores participaciones.
El FMI y el Grupo de los 20 (G-20) han luchado por mantener una voz unificada en medio de divisiones geopolíticas, como lo demuestran las declaraciones hechas en sus reuniones anuales celebradas en Marrakech, Marruecos. El G-20 logró alcanzar un consenso evitando referencias directas a la guerra entre Israel y Hamas, evitando así un posible estancamiento entre sus miembros. Por otro lado, algunas naciones europeas dentro del FMI intentaron incluir un lenguaje más fuerte que condenara la invasión rusa de Ucrania. Sin embargo, no pudieron llegar a un acuerdo a pesar de trabajar toda la noche.
La presidenta del panel del FMI, la ministra española de Economía, Nadia Calviño, afirmó que si bien la mayoría de los miembros reconocían las devastadoras consecuencias humanitarias y el impacto negativo en la economía global causado por la invasión rusa de Ucrania, otros tenían puntos de vista y evaluaciones diferentes. La falta de consenso refleja los desafíos actuales que enfrentan las organizaciones internacionales para promover el multilateralismo en un mundo fragmentado.
En términos de reformas, el CMFI anunció su compromiso de implementar aumentos "significativos" de las cuotas para finales de año. Esto se refiere a la proporción de fondos que aporta cada miembro del FMI, con el objetivo de mejorar las finanzas de la organización y reducir la dependencia de acuerdos de financiación bilaterales ad hoc. Además, el comité afirmó que el directorio ejecutivo del FMI debería desarrollar posibles enfoques para una mayor realineación de cuotas, incluido el uso de una nueva fórmula de cuotas, para junio de 2025.
Sin embargo, cualquier cambio en las acciones con derecho a voto requeriría la aprobación del Congreso de Estados Unidos. Estados Unidos se ha mostrado reacio a apoyar políticas que aumentarían la influencia de China, dada su rivalidad geopolítica. La Secretaria del Tesoro de Estados Unidos, Janet Yellen, reiteró la postura del país sobre un aumento "equiproporcional" de las cuotas, lo que aumentaría los recursos generales sin alterar proporcionalmente el peso de los votos. Mientras tanto, países como China, Brasil e India, cuyas economías han experimentado un rápido crecimiento en comparación con las naciones desarrolladas, llevan mucho tiempo abogando por una redistribución de cuotas para reflejar su creciente importancia económica. Actualmente, China tiene sólo una participación del 6% en el FMI, a pesar de representar alrededor del 18% de la producción económica mundial.
Si bien reconoció las realidades políticas en Estados Unidos, el Ministro de Finanzas de Brasil, Fernando Haddad, enfatizó la importancia de actualizar eventualmente las acciones con derecho a voto del FMI, ya que no hacerlo debilitaría a la organización en el largo plazo. La cuestión de las acciones con derecho a voto sirve como recordatorio de la compleja dinámica que está en juego dentro de las instituciones internacionales, a medida que diferentes países buscan afirmar su influencia y dar forma a la gobernanza económica global.


