El ministro de Relaciones Exteriores de Papúa Nueva Guinea, Justin Tkatchenko, renunció a su cargo luego de una controversia sobre el costo y el tamaño de la delegación del país que asistirá a la coronación del rey Carlos III en Londres. Tkatchenko hizo el anuncio en un comunicado, aclarando que había consultado con el primer ministro James Marape, quien se haría cargo de la cartera. Sin embargo, Tkatchenko seguirá siendo miembro del parlamento.
La controversia surgió por el costo del viaje de la delegación, que muchas personas en Papúa Nueva Guinea consideraron exorbitante. La delegación de 30 personas recibió una asignación de 50.000 kina ($ 14.000) cada uno para cubrir sus hoteles y pasajes aéreos. Muchas personas sintieron que el dinero podría haberse gastado mejor en atención médica y otros servicios esenciales.
La situación se complicó aún más cuando la hija de Tkatchenko, Savannah Tkatchenko, publicó un video en TikTok sobre compras de lujo antes de abordar un vuelo en Singapur. Esto la convirtió en un punto focal de ira y críticas, con muchas personas pidiendo la renuncia de su padre.
En respuesta, Tkatchenko se disculpó por llamar a las personas que critican a su hija "animales primitivos" en una entrevista con la emisora estatal australiana. El primer ministro Marape también se disculpó con la familia de Tkatchenko, especialmente con su hija, por la "experiencia traumática de los últimos días". "
A pesar de la controversia, Papúa Nueva Guinea se está preparando para recibir a varios líderes mundiales importantes, incluidos el presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, y el primer ministro indio, Narendra Modi, en las próximas semanas. El país está siendo cortejado tanto por Estados Unidos como por China, ya que ambos países buscan expandir su influencia en la región de las islas del Pacífico.
En resumen, la dimisión de Tkatchenko se produce en medio de una polémica por el coste de la delegación de Papúa Nueva Guinea a la coronación del rey Carlos III en Londres. La situación ha puesto de relieve las preocupaciones sobre las prioridades de gasto del gobierno en Papúa Nueva Guinea y ha dado lugar a llamados a una mayor transparencia y rendición de cuentas.


