Kishida, el primer ministro de Japón, despide a su hijo tras un escándalo que empaña su reputación.

29-05-2023
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Kishida, el primer ministro de Japón, despide a su hijo tras un escándalo que empaña su reputación.
Fumio Kishida en Tokio el 29 de mayo.
JIJI Press/AFP/Getty Images
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El primer ministro japonés, Fumio Kishida, ha anunciado que destituirá a su hijo de su cargo de secretario tras un escándalo en una fiesta celebrada en su residencia oficial a finales de 2022. En declaraciones a los periodistas, Kishida afirmó que las acciones de su hijo fueron "inadecuadas para una secretaria que está en un puesto oficial" y que decidió reemplazarlo para distanciarse del escándalo.

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La fiesta, que tuvo lugar en los espacios oficiales de la residencia del primer ministro, incluyó fotografías del hijo de Kishida posando en las escaleras donde suelen fotografiarse los nuevos ministros del gabinete. La publicación de estas fotografías en una revista generó críticas, y muchos vieron el comportamiento como impropio de una secretaria en un cargo oficial.

Kishida ya había reprendido a su hijo por el incidente, pero las encuestas públicas revelaron que las tres cuartas partes de los encuestados vieron el comportamiento de Shotaro Kishida como un problema. El escándalo asestó un duro golpe a la popularidad de Kishida, con una encuesta realizada por el periódico Nikkei que mostró una caída de cinco puntos porcentuales en su apoyo al 47%.

El escándalo llega en un momento en que la atención se está alejando de los problemas internacionales hacia los desafíos domésticos. Tras la celebración de la cumbre del Grupo de los Siete por parte de Kishida, había crecido la especulación sobre la posibilidad de una elección anticipada. Kishida no necesita celebrar elecciones generales hasta 2025, pero una renovación de su mandato antes de las elecciones de liderazgo del partido el próximo año podría ayudarlo en sus esfuerzos por pagar sus promesas de aumentar el gasto en defensa y niños.

En conclusión, la decisión de Kishida de despedir a su hijo es un esfuerzo por distanciarse de un escándalo que ha dañado su reputación y provocado una caída en su popularidad. Dados los próximos desafíos que enfrenta su administración, Kishida deberá concentrarse en restaurar la confianza pública si espera implementar su agenda política de manera efectiva y asegurar su futuro como primer ministro de Japón.