Airbnb ha presentado una demanda contra la ciudad de Nueva York en un intento de detener una nueva ley municipal que exigiría que los anfitriones obtengan una licencia de funcionamiento para ofrecer alquileres a corto plazo. La legislación, conocida como Ley Local 18, entrará en vigencia en febrero de 2022 y Airbnb la ha descrito como una "prohibición de facto" de los alquileres a corto plazo en la ciudad.
Según la denuncia presentada por la empresa, la ley impone "cargas enormes" a los servicios de reserva, ya que son responsables de garantizar que los hosts estén registrados y proporcionar informes de transacciones bajo la amenaza de grandes sanciones civiles. Airbnb argumenta que la ley pretende eliminar los alquileres a corto plazo fuera de la ciudad de Nueva York por completo.
La ciudad de Nueva York respondió a la demanda y afirmó que revisará la denuncia. La Oficina de Cumplimiento Especial de la Ciudad ha implementado reglamentos que rigen los alquileres a corto plazo, y la Ciudad sostiene que estos reglamentos han sido claros durante años.
Airbnb afirma que la nueva ley contraviene dos acuerdos anteriores que ha alcanzado con la ciudad de Nueva York. En un acuerdo de 2016, Airbnb acordó restricciones que prohibían la publicidad de alquileres a corto plazo, mientras que un acuerdo de 2020 relajó los requisitos para que la empresa presente informes mensuales sobre sus transacciones.
La batalla entre Airbnb y la ciudad de Nueva York por las reglas que rigen los alquileres a corto plazo ha estado en curso durante varios años. Nueva York hace cumplir algunas de las normas más estrictas del país, prohibiendo efectivamente los alquileres en la mayoría de los apartamentos por menos de 30 días sin la presencia de un inquilino. Solo en 2021, la Ciudad emitió casi $9 millones en multas por alquileres ilegales de Airbnb.
Airbnb siempre ha sostenido que las regulaciones en la ciudad de Nueva York son demasiado restrictivas y han afectado la capacidad de la empresa para operar en la ciudad. El resultado de esta última demanda tendrá implicaciones significativas para el futuro de los alquileres a corto plazo en Nueva York y posiblemente para otras ciudades del país.


