La NASA está avanzando en su objetivo de recuperar los viajes supersónicos para los pasajeros. En una reciente publicación en su blog, la agencia espacial reveló su "estrategia de alta velocidad" y sus estudios en curso sobre la viabilidad de vuelos comerciales que vuelen a velocidades de hasta Mach 4, es decir, más de 3.000 millas por hora. Estos estudios se han centrado en las rutas transoceánicas, incluidos el Atlántico Norte y el Pacífico, ya que los vuelos supersónicos por tierra están actualmente prohibidos en muchos países, incluido Estados Unidos.
Uno de los avances clave en los esfuerzos de la NASA es la misión Quest, que implica el desarrollo de aviones supersónicos "silenciosos" llamados X-59. Estos aviones futuristas tienen el potencial de provocar una reconsideración de las regulaciones, permitiéndoles viajar a velocidades que oscilan entre Mach 2 y Mach 4 (1.535 - 3.045 millas por hora). Este es un salto significativo con respecto a la velocidad máxima del Concorde de Mach 2. 04 (1.354 millas por hora) y podría reducir potencialmente el tiempo de viaje entre Nueva York y Londres a solo 90 minutos.
Tras la finalización de sus estudios, el Programa de Vehículos Aéreos Avanzados (AAV) de la NASA pasará ahora a la siguiente fase de investigación mediante la contratación de empresas para desarrollar diseños de aviones y explorar las posibilidades, riesgos, desafíos y tecnologías requeridas. Dos equipos, liderados por Boeing y Northrop Grumman Aeronautics Systems respectivamente, serán los encargados de crear estos diseños.
Estudios similares realizados hace una década han dado forma al desarrollo del avión X-59, y esta nueva investigación tiene como objetivo analizar más a fondo las hojas de ruta tecnológicas e identificar necesidades de investigación adicionales para un rango más amplio de alta velocidad.
Además de los avances tecnológicos, la NASA reconoce la importancia de considerar la seguridad, la eficiencia, los factores económicos y los impactos sociales en la búsqueda de viajes supersónicos. Mary Jo Long-Davis, directora del Proyecto de Tecnología Hipersónica de la NASA, enfatiza la importancia de la innovación responsable en este esfuerzo.
Lockheed Martin completó recientemente la construcción del avión de prueba X-59 de la NASA, cuyo objetivo es minimizar los estampidos sónicos y allanar el camino para vuelos supersónicos por tierra. Las pruebas en tierra y un primer vuelo de prueba están programadas para finales de este año, y la NASA pretende proporcionar suficientes datos a los reguladores estadounidenses para 2027.
Con los esfuerzos continuos de la NASA y su colaboración con los líderes de la industria, el sueño de los vuelos supersónicos de pasajeros puede volver a convertirse en realidad en un futuro cercano. Sin embargo, para hacer realidad esta visión será necesario abordar varios desafíos y garantizar que los beneficios se equilibren con prácticas responsables y sostenibles.


