El mercado inmobiliario de Portugal ha experimentado una disminución significativa en las ventas de viviendas durante el primer semestre de este año, ya que las tasas de interés más altas y la decisión del gobierno de poner fin a los incentivos para ciertos compradores extranjeros han pasado factura. Según el proveedor de servicios inmobiliarios Jones Lang LaSalle (JLL), las ventas de viviendas se han desplomado un 22%, totalizando 68.000 unidades, en comparación con el mismo período del año pasado. Esto se produce después de un año récord en 2022, cuando se vendieron 168.000 unidades en Portugal.
Sin embargo, la caída de las ventas de viviendas no parece tener un impacto inmediato en los precios inmobiliarios. La demanda de viviendas sigue superando la disponibilidad, creando una escasez estructural en el mercado. Joana Fonseca, responsable de estudios de JLL, destacó esta cuestión durante una presentación en Lisboa, afirmando que "el ritmo de llegada de nuevas viviendas al mercado sigue estando muy por debajo del volumen de demanda. " En consecuencia, si bien las ventas han caído, es poco probable que los precios experimenten una disminución significativa en el futuro cercano.
A principios de este año, el primer ministro Antonio Costa tomó la decisión de poner fin al programa de visa dorada, con el objetivo de frenar la especulación en el mercado inmobiliario y al mismo tiempo abordar la crisis inmobiliaria en ciudades como Lisboa. El programa, junto con el régimen de residencia no habitual, había desempeñado anteriormente un papel crucial en la reactivación del mercado inmobiliario de Portugal tras la recesión del país. Estos programas atrajeron a compradores extranjeros de propiedades, lo que provocó un auge en el mercado. Sin embargo, ahora representan sólo una pequeña fracción de las transacciones inmobiliarias en Portugal.
A pesar de la caída de las ventas, la demanda subyacente de propiedades portuguesas sigue siendo fuerte. El país continúa atrayendo compradores internacionales atraídos por su clima favorable, su atractivo estilo de vida y su costo de vida relativamente bajo. Además, los esfuerzos del gobierno para abordar la crisis inmobiliaria pueden aliviar parte de la presión, lo que podría alentar a más compradores locales a ingresar al mercado.
A medida que el mercado inmobiliario en Portugal se adapta al fin del programa de visa dorada y otros incentivos, será interesante observar su impacto a largo plazo en las ventas y los precios. Si bien la caída en las ventas de viviendas puede parecer preocupante, la continua escasez de oferta sugiere que los fundamentos del mercado permanecen intactos. Sólo el tiempo dirá cómo estos desarrollos darán forma al futuro del mercado inmobiliario de Portugal.


